MARC MASMIQUEL
Dissenyador a m2ishere.com i filòsof casolà

Mi perspectiva está amorosamente invadida por hacer todo lo posible para que el porvenir que pueda vivir mi hija Noa sea mejor que mi presente. Para ello -como cualquier padre más- sumo mi ingenio como buenamente sé para transformar el ecosistema competitivo en el que vivimos en algo más cooperativo, comunitario y estimulante. Pues la globalización económica y cultural va en una dirección y la evolución de los sistemas vivos en otra. Hace dos décadas empecé a plantear principios de sostenibilidad ambiental en mi trabajo. Ahora que hasta los virus viajan en avión, y que hemos parado unas semanas observamos como la contaminación atmosférica ha disminuido a niveles impensables, algo que ninguna cumbre climática logró jamás. Los virus son más efectivos que las cumbres climáticas.

 

Volviendo al contexto de nuestra frágil isla, vemos que el modelo “productivo” está en paños menores y su recesión económica quizá sea irreversible. Posiblemente ahora se podrá demostrar empíricamente que no vivimos del turismo. Un par de ideas, la ciudad se vertebra sobre tres conceptos: civitas, urbs y oikos. Además, en nuestro caso, la isla es como una ciudad grande, cuyo barrio más poblado es Palma. Veamos esta fórmula o metáfora: la civilidad de una ciudad es el concepto de “civitas” y nos habla de cómo nos relacionamos con nuestros vecinos, de cómo convivimos más allá de cómo producimos. Y la ciudad se expande en una estructura productiva y organizativa que es la urbe (“urbs”). Por último, está el “oikos”, es nuestro hogar, el ecosistema, el escenario natural sobre el que nos aposentamos, sobre el que se manifiesta la civilidad moviéndose por los procesos urbanos. Para que una ciudad sea resistente a los problemas, sea humana, ambientalmente sostenible y disfrutable debe tener esos tres aspectos en equilibrio… pero ese equilibrio hace mucho que está alterado gracias a una “urbs” obsesionada con la ganancia, las prisas y el ingreso turístico. Es como un motor de combustión, mientras hay combustible que quemar todo va bien, mientras los humos contaminantes se disipan (aparentemente) en las alturas atmosféricas, todo va bien. Pero no, no todo va bien, la desigualdad y precariedad laboral sube y sube, como los precios y la especulación. Medir solo la competitividad de determinados clústers económicos es realmente muy poco objetivo, muy poco serio. Pero esto no es una broma: las causas y efectos ponen en su lugar la fragilidad de determinados sistemas, y así lo vamos a ir desgranando todo este 2020, no, no serán los felices años veinte. Y este es el caso de los monocultivos turísticos y de cómo esto afecta a la fertilidad del mercado laboral. Si has llegado hasta aquí te pido que sigas, que no te distraigas, deja el teléfono, deja los memes, deja de perder la atención.

 

Vamos a centrarnos, diferenciemos lo falso de lo verdadero, vayamos a esas preguntas incómodas en tiempos donde -independientemente del COVID19- hasta las compañías más contaminantes son las que van de las más responsables, la repanocha ambiental... el green washing, el social washing, el redwashing… etc. ¿Tanto marketing no esconde y maquilla las prácticas capitalistas de siempre? Así es. Y no solo es necesario hablar de valores o virtudes, hay que ejecutar esos valores en políticas tangibles, hacer reales los discursos. Lo importante es realizar, transformar, no hablar constante y publicitariamente de las virtudes de esta o aquella idea. La ciudad se transforma con cosas concretas, no con anuncios de promesas. Como se desgrana en este inteligente artículo  “No necesitamos (…) vender un proyecto en tres minutos, necesitamos una sociedad que dedique a esos proyectos el tiempo que se merecen. (…) La cultura startapera ha sido uno de los motores de la innovación tecnológica en los últimos años, pero también ha sido generadora de una burbuja de inversión que ha premiado la forma sobre el contenido, el marketing sobre el valor y los contactos frente al talento."

 

Comparto mi pequeña experiencia en estas fechas: esta crisis ha puesto mis impresoras 3D a fabricar un sistema para evitar que el virus se propague por las manillas de las puertas de los hospitales. Gracias a la colaboración desinteresada de varias empresas, voluntarios y entusiastas hemos hecho algo útil en muy poco tiempo. Bajo la lógica de mercado, no hubiese sido tan sencillo. No digo que la colaboración en red sea la revolución, no hablo de que hay otros modos de fabricar -que los hay-, digo que cuando se apuesta por el talento local, hay cambios más profundos. Algo que a lo que la industria no siempre es sensible, pero esta insensibilidad también la podemos hacer extensible a la administración. Porque se mueve con lentitud, por su burocracia y aunque tenga acceso a soluciones no sabe cómo pronunciarse. Muchas veces ganan los proyectos más baratos, más formalmente eficaces y esos criterios son indicadores bastante malos para tomar decisiones. Todo lo que nos empuje hacia una gestión inteligente de los recursos y de los residuos (que son recursos) trabaja en la misma dirección que la promoción (necesaria) del talento y de los recursos locales. No importa alardear de industria 4.0 ni conceptos mainstream, lo que importa es que efectivamente todas las unidades creadoras y productivas de la ciudad, de una región, lo hagan con eficiencia y generosidad. ¿Nos ayudará este pequeño virus a ver con más claridad? Si la belleza está en la mirada, la agudeza de análisis también tiene que ver con la percepción. Para imaginar un problema, antes debes ser capaz de ver el problema. Y el virus, ahí, nos ha puesto delante de las narices (o de las mascarillas) este hecho de modo meridiano: tenemos un problema.

 

Un sabio dijo hace mucho tiempo “también esto pasará”. Esta aparente simple idea se puede aplicar tanto a la crisis del virus, al sistema económico mundial, como a la propia especie humana. Así que hacer cábalas de qué futuro nos depara el post COVID19 es fácil, lo difícil es aceptar el papel que los valores pueden adoptar en esos nuevos escenarios. ¿Qué podemos hacer cuando no encontramos salida a una situación? Cambiarla, replantearnos sus fundamentos, imaginar otro porvenir, y este pequeño gran virus ha dejado de momento a más de dos mil millones de personas encerradas en sus casas. Todo el excedente cognitivo concentrado en sus casas ¿será capaz de ponerse en situación?

 

Para escenarios tan cambiantes y arborescentes necesitamos de la prospectiva, pero no la empresarial, esa es una aproximación coja. Necesitamos puntos de apoyo, fundamentos sólidos. Y si tenemos que buscar fundamentos nada mejor que retroceder a los filósofos estoicos. Así que, le cedo la palabra a Epicteto. «Empieza a vivir tus ideales. Ha llegado el momento de que te tomes en serio vivir tus ideales. Una vez que hayas determinado los principios espirituales a los que quieres servir de ejemplo, acata esas reglas como si fueran leyes, como si en efecto fuera pecaminoso incumplirlas. No debe importarte que los demás no compartan tus convicciones. ¿Cuánto más tiempo vas a ser capaz de postergar a quien realmente quieres ser? Tu yo más noble no puede seguir esperando. Pon en práctica tus principios, ahora. Basta de excusas y dilaciones. ¡Esta es tu vida! Ya no eres un niño. Cuanto antes emprendas tu programa espiritual, más feliz serás. Cuanto más esperes, más vulnerable serás ante la mediocridad y te sentirás lleno de vergüenza y arrepentimiento, porque sabes que eres capaz de más. A partir de ahora, promete que dejarás de defraudarte a ti mismo. Sepárate de la multitud. Decide ser extraordinario y haz lo que tengas que hacer. Ahora.»

 

Serán cambios efervescentes, tendrán un desarrollo aún impredecible, pero sin duda muchos de sus aspectos ya han sido anticipados por los análisis sistémicos de la ecología política. Las críticas al neoliberalismo desaforado parecen iluminar los efectos que ahora vamos a vivir todos de un modo pragmático.

 

Los fenómenos globales, no dejan de ser fenómenos locales escalados y expandidos. Por este motivo lo que sucede en casi todas las regiones del planeta se reproduce en todas. ¿Y si sumamos para potenciar la sensibilidad inteligente? ¿No es posible actuar sin regirse solo por las inercias de lo que hemos aprendido hasta ahora? Sí, evitando los sesgos cognitivos y nuestras creencias previas, actuando con una nueva generosidad… como dijo el inventor Buckminster Fuller  «No vamos a ser capaces de pilotar nuestra Nave Espacial Tierra durante mucho tiempo más, a no ser que entendamos que es una única nave, y que nuestro destino es común. Tenemos que ser todos, o no seremos ninguno».

Y eso pasa por apostar por lo local y ecológico más allá de la salud individual, hay que sentir y pensar en la salud del territorio donde vivimos. El bien común no se explora y ejerce si no es desde su práctica, desde el procomún. ¿Hay base antropológica que fortalezca la necesidad de la cooperación social? ¿La competición –como modo de actuar– no es superada ampliamente por el apoyo mutuo? ¿Hay ejemplos reales que nos demuestren todo esto? ¿Qué conceptos instrumentalizan salidas a la competitividad del sistema capitalista neoliberal? En este artículo de EcoPolítica (un Think tank ecologista) exploro estas ideas

Y si lo hacemos debe ser consciente de la resiliencia necesaria, y para ello hay que saber que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional, como muy bien comparte Boris Cyrulnik en esta entrevista:

Para aterrizar en claves prácticas aplicables en este encierro forzoso y necesario, nadie mejor que el filósofo Massimo Pigliucci, explicando sencillamente cómo el estoicismo es ante todo una filosofía de vida:

Desde una perspectiva oblicua y estética, y para oxigenar los puntos de vista, nada mejor el lujoso fanzine editado por el colectivo Fahrenheit450:

Volviendo al las lecturas estoicas, un tentempié breve para lectores impacientes:

Vayamos a palabras mayores: un texto brillante: Manual de vida. Gracias a Epicteto (55-145 d.C.) nos llega esta deliciosa colección de instigadores pensamientos orientados a la acción. «Párate un instante, por todos los dioses. Piensa. ¿Cómo es en realidad tu vida? ¿Cómo querrías que fuera? ¿Qué es lo que de verdad te importa? ¿Qué es lo que te haría verdaderamente feliz? ¿Actúas para conseguirlo? ¿O te alejas cada día más de ello?».

Otra joya para los confinamientos: Meditaciones. Una obra maestra de Marco Aurelio (121-180 d.C.)

Y no olvidemos que la filosofía si no es práctica solo es un pasatiempo, y cómo comemos es algo práctico. Es a fin de cuentas un lujo innecesario consumir alimentos que vienen de lejos, es éticamente un insulto al equilibrio ambiental de nuestros frágiles ecosistemas. Este documental explora estos conceptos: Alimentar el mañana. En la crisis social, económica, ambiental y sistémica en la que nos encontramos, la alimentación se convierte en una herramienta fundamental para el cambio hacia un modelo más justo y sostenible. Y qué mejor que empezar por transformar la forma en la que comen en la escuela los niños y niñas, los constructores del mañana

Emilio Lledó también nos recuerda qué podemos aprender de esta crisis… “Ojalá el virus nos haga salir de la caverna, la oscuridad y las sombras"

En un plano más ocioso el esparcimiento puede vivirse sin usar los mismos mass media de costumbre. Recomiendo: eBiblio. Los imperios del entretenimiento en streaming no son la única salida, nos olvidamos de algunos pilares que siguen siendo públicos y de acceso universal. Si tienes el carnet de la biblioteca pública tienes acceso a la versión electrónica de sus libros, revistas y filmoteca. eBiblio es un portal con APP para préstamo de libros electrónicos, incluye acceso al stock de películas, documentales y series de las bibliotecas públicas. Así es, hay más vida más allá de Netflix, puedes empezar por aquí, ni en mil vidas leerías todo lo que se atesora aquí:

Para algo más sesudo y actual, la geografía política tiene mucho que aportar: Turismo y decrecimiento “la crisis actual demuestra que las sociedades pueden controlar directamente la cantidad de turismo que reciben, cuando así deciden hacerlo"

No podremos transformar nada si no es desde un nuevo enfoque donde la sensibilidad sea un vector de transmisión del cambio de modelo. En los últimos diez años se ha avanzado considerablemente en el conocimiento del cerebro humano. Ahora sabemos que el de las personas más sensibles funciona de manera diferente. En las pruebas de resonancia magnética se ve que hay más actividad en el hemisferio derecho, concretamente en el lóbulo frontal y en la amígdala. Este documental habla de este rasgo de la personalidad: Sensibilidad al trasluz.

Pero no solo se trata de una percepción, hace falta aprender de los errores, de vivir los fallos y los fracasos de otro modo, en este caso un resumen de mi pequeña experiencia en temas diversos, girando en torno al ecodiseño y al uso social de nuevas tecnologías, como la impresión 3D con biomateriales. Ver con el tacto y la curiosidad.

Voy terminando, como dijo un amigo “No necesitamos un sector social capaz de vender un proyecto en tres minutos, necesitamos una sociedad que dedique a esos proyectos el tiempo que se merecen”. Y esa es el nuevo aprendizaje que muchos políticos, empresarios y personas de todo pelaje deberían reflexionar. Cada uno debe hacer una introspección profunda y sincera. Averiguar qué quiere aportar al mundo, qué valores y sentimientos le han realzado (o sepultado) estas semanas de confinamiento. Para Albert Camus estaba muy claro «Toda generosidad hacia el futuro reside en darlo todo al presente». Así que cuando puedas volver a tu vida “normal” es el momento de reconceptualizar tu normalidad. Puedes seguir como si nada hubiese pasado, como si solo fuese otra crisis o recesión más, o puedes revolucionarte a ti mismo, y dar pasos entusiasmados hacia la ejecución de ideas que no solo te beneficien a ti. Consume cosas locales, productos locales, trabaja con profesionales locales, vive en y para tu comunidad, refuerza la fortaleza endémica, conserva la templanza, no sigas los mismos caminos que ya has visto destruyen.

 

En mi infinitesimal aporte a la ciudad, exploro desde mi pequeño estudio creativo cómo hacer más con menos, cómo transformar recursos, cómo dejar ese insidioso tópico lugar común “de hacer lo que se pueda”, quizá hay que hacer algo más, lo que no se hace… y cuando lo hagas hazlo por todos los medios necesarios (by any means necessary).

 

Hace uno diez años Noam Chomsky me dijo «¿Cómo romper el mito de que el turismo de masas beneficia a un ecosistema frágil como Mallorca?  No importa cuántos visitantes vengan, es difícil creer que Mallorca pueda ser cualquier cosa menos una gema.  Tal vez debería haber una especie de "zoológico" donde los alemanes y suecos ricos y los ingleses y.... se mantienen, con un poco de playa y unas pocas montañas, dejando el resto de la isla para la gente que la ama».

 

En Palma, en Mallorca, en las islas es un buen momento ahora, para imaginar el futuro que queremos, no tanto el que nos merecemos, que posiblemente es peor de lo que muchos pronosticaban. Cuando se globaliza el egoísmo, es cuestión de tiempo que todo se vaya al traste. Para reconstruir lo que está por llegar, os invito a que desde el estoicismo deis los pasos que la firmeza de vuestra voluntad os permita. Pero es mejor que los miedosos se abstengan. No os enroquéis en qué futuro nos depara, pensad en qué futuro crearemos.

 

Salud.

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